El
autismo es un trastorno generalizado del desarrollo que se manifiesta
antes de los tres años de edad, caracterizado por alteraciones
severas en la interacción social, comunicación, conducta
y en las respuestas a estímulos sensoriales. Este trastorno
neurológico afecta significativamente el proceso evolutivo
del niño acompañando a este durante toda su vida.
Ya en 1943 Leo Kanner en sus primeras
descripciones hacía un especial énfasis en estos tres
aspectos y tuvo una brillante intuición al considerar que
en los niños con autismo había algún defecto
innato responsable de dicha conducta, nunca antes descrito y distinto
de otras patologías. Descubrió que era un síndrome,
es decir, un conjunto de síntomas que se presentan juntos
y caracterizan un trastorno.
En
1943, Leo Kanner describió el caso de 11 niños que
tenían en común fascinantes peculiaridades pero que
sin embargo parecían incapaces de mantener relaciones afectivas
con las personas; Hans Asperger en Viena, en 1944, al igual que
Kanner utilizó la palabra “autismo”
para caracterizar la naturaleza de este trastorno.
En
los últimos años, se han reunido suficientes evidencias
para afirmar que el origen del autismo tiene una base biológica;
existen varias hipótesis que pretender explicar esto, sin
embargo ninguna hasta la actualidad puede ser considerada como la
más exacta; es un trastorno muy complejo por lo que se habla
de que la causa es multifactorial.
Cada
niño es diferente, sin embargo deben estar presentes una
variedad de síntomas en las tres áreas principales
como lo son, interacción
social, comunicación
y comportamiento que difieren entre un
niño y otro.
Algunas de las características
pueden estar
presentes
en niños que se están desarrollando de forma típica,
lo que lo diferencia es el hecho de que en estos niños se
deben cumplir el número de síntomas necesarios; la
frecuencia e intensidad de los mismos así como también
la edad en que estos comportamientos aun se mantienen es esencial
para determinar un diagnostico de autismo.
INTERACCION
SOCIAL.
De
bebés, no realizan acciones anticipatorias para ser
alzados en brazos. Igualmente pueden presentar dificultad
para amoldarse al cuerpo de la persona que los alza tornándose
rígido rechazando el contacto.
Sonrisa social ausente.
Dificultad para comprender
las señales de contenido social.
Falta de interés
social o falta de conciencia de la existencia de otros; ignoran
a las personas conocidas o desconocidas. Algunos realizan
aproximaciones aunque su contacto visual suele ser escaso.
Dificultad para hacer amigos.
Desarrollo de fuertes e inapropiados vínculos
con los objetos.
Preferencia en relacionarse
más con objetos que con personas.
Preferencia
en estar solos; frecuentemente se observa una tendencia al
juego solitario.
Rechazo al contacto físico o no lo propician
espontáneamente.
Ausencia de intentos espontáneos
para mostrar, acercar o señalar objetos de interés.
Dificultad
para establecer contacto visual; no logran desarrollar la
forma de intercambio social que se da a través de la
mirada. En otros niños se puede observar lo contrario
con una mirada inapropiada como si miraran dentro de los ojos
de la persona.
Ausencia
total de lenguaje verbal y no verbal sin intentos de compensarlo
a través de gestos y señales. Otros niños
presentan algún retraso en su aparición o una
fluidez verbal acompañada de errores en la comprensión
y en la capacidad para usar el lenguaje con intencionalidad
comunicativa.
Utilizan a la persona como
instrumento para obtener lo que desean ignorando luego a ésta.
En niños o jóvenes
hablantes se observa un marcado déficit para iniciar
y mantener una conversación.
Ausencia de juego variado
creativo y social.
Se observa también
inversión pronominal o habla en tercera persona.
Uso repetitivo
y estereotipado del lenguaje como la ecolalia tardía
o inmediata que se refiere a la repetición exacta de
palabras o frases dichas por otra persona, sin comprender
el significado de las mismas.
Interés
especial e inusual por temas o juegos los cuales ocupan la
mayor parte del tiempo.
Apego
inflexible a rutinas o rituales específicos.
Presentan
mirada de reojo.
Interés
en alinear los juguetes y objetos.
Muchos
se implican en acciones repetitivas como abrir y cerrar puertas,
encender y apagar los interruptores de la luz.
Fascinación
en observar o sostener, cuerdas, ligas, cintas, cables haciéndolos
oscilar repetidas veces.
Tendencia
a oler y probar objetos.
Fascinación
en girar objetos, ver girar objetos y ruedas de algún
juguete o girar sobre si mismo.
Presencia
de manierismos motores y movimientos estereotipados y repetitivos
como aplausos, saltos, aleteo, correr, balanceo del cuerpo,
caminar de puntillas, posturas raras. Otros golpean repetitivamente
el dorso de su mano , etc.
Algunos
presentan conductas de autoagresión u agresión
a otros.