EL AUTISMO UN GRAN CAMBIO EN MI VIDA
Irene Terán de Castillo
Mamá de Andrés Samuel C. T
COMO LLEGO EL AUTISMO A MI VIDA
Nola Fuenmayor de Essis
Mamá de Rixio, 24 años
COMO LLEGO EL AUTISMO A MI VIDA
   

Rixio es el último de mis 5 hijos, nació el día 4 de Abril de 1980. Aparentemente parecía un niño normal como cualquier otro, pero al pasar de los años comencé a ver reacciones diferentes a cualquier niño de su edad, como por ejemplo balancearse, no fijar la mirada, no relacionar las cosas por su nombre, manifestaba agresividad y no toleraba mantenerse vestido, cosas por las cuales acudí a un especialista llamado Joaquín Peña quien dio el diagnóstico de AUTISMO, me pregunté: “¿Qué es eso?” y sinceramente en ese momento sentí que rodaba por un abismo sin salida. “¿Cómo aceptar esto? ¿Qué hacer para ayudar a mi hijo?”, eran las preguntas que no paraban de aparecer en mi pensamiento.

No todo fue evolucionando bien, mi familia no aceptaba su condición, sus hermanos lo rechazaban de una manera que no querían que nadie lo viera porque lo tildaban de “loco”. Mis vecinos se quejaban porque él todo lo tiraba. Me sentía triste, tal vez con culpa por pensar a lo mejor que “yo era la causante de su problema”... ¿Qué hacer...? Solamente le pedía a Dios que me orientara pero mi frustración aumentaba cuando estábamos en misa y lo sacaban por su forma inadecuada de comportarse.

En mi hogar todo cambió, era necesario protegerlo de todo. Sus hermanos querían pegarle para corregirlo, mis noches se tornaron largas y tristes, mi hijo no dormía, no aceptaba mi cariño ni mis abrazos.

Decidí comenzar a buscar alguna institución donde trataran personas con este síndrome. Por recomendaciones, llegué a CETRO, donde fuimos atendidos cordialmente. Rixio inició su trayectoria ahí durante 5 años, con personas capacitadas que descubrieron la manera de ayudarnos y de que él empezara a evolucionar favorablemente. Luego nace FUPANAZ “FUNDACION PETER ALEXANDER PARA NIÑOS AUTISTAS DEL ESTADO ZULIA” una institución sin fines de lucro creada por padres, médicos y terapistas, la cual considero como el segundo hogar de mi hijo. Gracias a Dios con el transcurrir del tiempo, con esfuerzo, dedicación y amor, cumpliendo con su tratamiento médico, asistiendo a sus terapias en FUPANAZ, mi hijo ha logrado superar algunas conductas. Hoy día es aceptado y amado por mis hijos y por toda mi familia. Eso hace que mi corazón este en paz porque sé que al faltar yo físicamente “Mi Hijo Especial” quedará protegido por sus hermanos en un ambiente de mucho amor.

Solo me queda dar gracias a Dios por la experiencia que él vive en FUPANAZ compartiendo experiencias con sus compañeros y terapistas que lo hacen disfrutar de la vida sabiendo que es útil y descubriendo sus habilidades y potencialidades día a día.

 
 
Nola Fuenmayor de Essis
Mamá de Rixio, 24 años
Mcbo, 17/03/2004